miércoles, 15 de julio de 2015

La canción del verano, una bomba nuclear.



Con la llegada de ésta ola de calor me está cambiando hasta el carácter, ahora estoy en modo "rancio" y solamente tengo ganas de criticar todo lo malo que el calor nos trae... entre otras cosas "La canción del Verano", que la verdad es que no sé a quién se le ocurrió la idea de hacer por primera vez la "canción del verano" pero desde luego, lo que no sabía es que estaba creando una bomba nuclear que le explotaría en sus narices.

Yo diría que el comienzo del fin de la industria musical empezó aquí, con "la canción del verano", porque si analizamos bien lo que nos están vendiendo, no deberíamos pasar por alto un detalle, y es que, en tu propia cara, así sin que te hayas dado cuenta, le acaban de poner una fecha de caducidad a una canción.

Esto no tiene ningún sentido ya que el arte debería ser eterno y universal, el arte siempre debería revalorizarse, no hay más que fijarse en el precio de los cuadros, o en el precio de los vinilos de coleccionista, o en el precio de libros antiguos.... siempre aumentan su valor.

Imagino que la primera reacción de la población cuando se les presentó éste fenómeno musical sería la de preguntarse ¿Qué va a pasar cuando escuche la canción del verano en otoño? ¿Me moriré, explotará mi HiFi? Yo al menos me lo preguntaría. 
Si nos ponemos en situación, debemos considerar que éste fenómeno de "la canción del verano" surgió en tiempos donde todo el mundo deseaba tener un buen equipo HiFi en su casa y deseaban poder tener cuantos más discazos mejor, y coleccionarlos, y heredárselo a sus hijos... ¿Cómo conseguiría la industria que alguien se comprara un disco y solamente lo escuchara en el verano?

Muy inteligentemente, la fórmula que encontraron para conseguirlo consistía en coger la parte artística de todo el proceso de la producción musical, darle dos patadas y asunto resuelto. Ahora ya puede tener fecha de caducidad puesto que no se trata de arte sino de otra cosa, aunque lo siguieron llamando música para intentar confundirnos.

Otra lectura que debemos hacer cuando nos hablan de "la canción del verano" es que están dejando de lado los discos conceptuales y las obras complejas, ya que no hablan del disco del verano o de la obra del verano sino de "la canción del verano". 
Considero que la música es como los libros, necesita también ofrecer una introducción, un nudo y un desenlace para conseguir emocionar, porque al fin y al cabo la música nos está contando una historia. Así que con ésta decisión de reducir la música a una sola canción también se cargaron el "guión" de una producción musical.

Sin arte y sin guión , ¿cómo lograrían hacer entonces que consumieras esta canción? Pues mediante el machaqueo, es decir, ofreciéndotelo gratis. Daba igual dónde fueras, ahí te encontrabas esa canción del verano sonando, en el coche, en el supermercado, en los anuncios, en la radio, en todos lados, hasta que un día de repente te encontrabas a ti mismo tarareando la maldita melodía de la canción del verano. Incluso al cabo de los años, al escuchar la canción eras capaz de recordar ese verano concreto. El machaqueo hacía que la canción fuera un símbolo colectivo, un himno, como cuando una pareja tiene "su canción" pero a nivel global. Y claro, a no ser que te fueras a vivir a la jungla o que seas un tipo raro que no tiene vida social, "la canción del verano" se convertía también en "tu canción del verano".

Pero entonces, el siguiente paso que tomó la industria fue la de no conformarse con la canción del verano y así crear la canción del invierno, la del otoño, la de los meses, la de las semanas e incluso la de los días. Todo canciones vacías de contenido que cuando te quisieras dar cuenta ya habían pasado su momento, se habían quedado obsoletas, eras un carca pasado de moda si alguien te pillaba escuchando el hit del mes pasado. 

De repente la industria musical se encontró con un problema, ya que con tanto producto efímero carente de arte y de concepto intentando abrirse paso en el mercado, se generó un nivel de competitividad insólito donde tuvieron que replantearse de nuevo fórmulas para conseguir destacar sobre los demás. Y como no podían competir en el terreno artístico ni en el terreno creativo ni en el terreno de calidad musical (porque los productos carecían de todo esto), lo único que encontraron para resaltar sobre el resto fue sonar más fuerte, así que empezaron a competir en volumen.

Hoy en día ésta guerra del volumen (loudness war) también ha calado en los productos musicales de verdad, los que sí que tienen los ingredientes perfectos para ser obras de arte. Se han creado discazos buenísimos a todos los niveles excepto al nivel sonoro... solamente por competir en algo tan ridículo como el volumen.
Incluso me suelo encontrar con grupos independientes que se obsesionan por sonar muy fuerte en lugar de centrarse en un producto sonoro de calidad  a pesar de ser grupos que tienen su público fiel y que no dependen ni de industria ni de discográficas, lo cual demuestra que la radiación de esa bomba nuclear de "la canción del verano" sigue expandiéndose sin límite.

La industria musical de hoy en día es prácticamente inexistente. 
Al haber estado ofreciendo productos carentes de arte, carentes de guión, carentes de calidad musical, carentes de calidad sonora y encima efímeros, ha conseguido que el público quiera consumir éstos productos exclusivamente de forma gratuita. Y esto a su vez ha conseguido que los músicos no puedan invertir en una buena grabación, lo que a su vez hace que no consigan productos de buena calidad y finalmente se vean obligados a competir en volumen y por lo tanto que el público no quiera comprar el producto.

Yo digo que no es que ya no se compre música, claro que se compra, pero siempre y cuando sea eso, MÚSICA.

Así que como conclusión diré que si queremos retomar la industria musical debemos empezar por volver a ofrecer productos de calidad.
Podrás competir en lo artístico y en lo sonoro o podrás competir en volumen, pero nunca en ambos a la vez. 

Cuando tengas un producto artístico donde sepas qué es lo que quieres contar y lo cuides rodeándote de buenos profesionales músicos y buenos profesionales técnicos, tendrás los ingredientes necesarios para  crear un buen producto con el que no tendrás que competir por sonar más fuerte, porque estarás en otra liga... Y entonces volverás a tener un público fiel.


Es sonido. Es MonsterTracks.
www.monstertracks.es

miércoles, 1 de julio de 2015

Quick Tip - Cómo corregir la latencia de tus plugins en Protools - Delay Compensation

Para conseguir un buen sonido y unas buenas mezclas existen varios elementos sonoros que deberemos controlar meticulósamente. 
La dinámica, el equilibrio frecuencial o la imagen estereofónica son algunos de ellos, pero de todos esos elementos sonoros, quizás al que le damos mayor importancia desde MonsterTracks sea al control de las fases.
Y para tener el control de las fases y asegurarnos de que todas nuestras pistas están alineadas, es importante conocer de donde nacen los problemas de fase y cómo podemos solucionarlos. Así pues, los problemas de fase nos los vamos a encontrar tanto en grabación como en postproducción, y dependiendo del momento y de la causa del problema debemos aplicar un tipo de solución u otro.

Hoy me quiero centrar en los problemas de fase producidos por la utilización de los plugins en postproducción. 
Ciertos plugins introducen un cierto desfase en el sonido debido a que los cálculos que realizan los plugins para procesar una señal requieren un tiempo, que aunque es mínimo, es suficiente para arruinarte las fases y destrozar tu mezcla.

Cada DAW dispone de sus propias opciones para poder volver a poner en fase todas las pistas tras aplicar plugins. Como en MonsterTracks somos usuarios de protools (por tendencia más que por convicción), las soluciones que aportamos para corregir la latencia de los plugins son para utilizarlas en protools, pero la filosofía es la misma para cualquier DAW.

En el siguiente vídeo te mostramos cómo afectan los plugins a las fases y cómo podemos solucionarlo.





Es sonido. Es MonsterTracks.
www.monstertracks.es